Desde Energex, en nuestra labor como consultora energética, hemos observado como el término eficiencia energética se ha ido introduciendo en nuestra vida cotidiana, ya sea cuando vamos a comprar un nuevo electrodoméstico, una bombilla o recientemente al comprar o alquilar un inmueble.

Tantas veces mencionada, la palabra eficiencia entra a formar parte de nuestro vocabulario pero, ¿sabemos qué es la eficiencia energética? Cabe destacar dos enfoques igualmente interesantes pero distintos, la eficiencia energética y el ahorro energético.

Debido a que la energía no es un bien que se utilice por sí solo, sino que consumimos energía para emplearla en algo que nos da un servicio, cuando hablamos de ahorro nos estamos refiriendo a usarla en menor medida para consecuentemente pagar menos por ella. Un ejemplo puede ser ducharse en menos tiempo o con agua más fría, planchar menos la ropa o encender menos tiempo el brasero.

Sin embargo cuando hablamos de eficiencia energética, buscamos una manera distinta de consumir la energía para minimizar el consumo sin dejar de obtener el efecto deseado: si regulamos el termostato del aire acondicionado desde 18ºC a 24ºC, podremos conseguir una situación de confort en la que consumimos menos energía en climatizar. También es posible cocinar apagando el horno minutos antes de terminar, aprovechando el calor residual, o dejar de accionar el acelerador cuando vemos que nos aproximamos a un semáforo en rojo, aprovechando la inercia del vehículo.

Aplicar la eficiencia energética se está convirtiendo en una sana costumbre, y es posible hacerlo en multitud de situaciones de la vida cotidiana, de modo que en nuestros hábitos futuros estará muy presente, para así poder ahorrar en nuestras facturas energéticas.

Necesidades del cliente El propietario desea reducir el consumo energético relacionado con la iluminación, crear diferentes ambientes en varias estancias y aumentar la comodidad.

El propietario desea reducir la factura eléctrica de su hogar. La misma se viene incrementando con la creciente incorporación de equipos informáticos y electrónicos por parte del grupo familiar.

El usuario precisa optimizar el consumo eléctrico y brindarle adecuada protección a ordenadores, portátiles, periféricos, equipos de audio y vídeo, módems/routers, teléfonos IP, discos externos donde se almacenan fotografías, música, etc.

Definiciones abiertas sobre eficiencia energética

– Obtener un mismo resultado con menor consumo de energía.

– Cubrir una necesidad con menor consumo de energía.

La diferencia entre las palabras utilizadas en las dos versiones de la definición marca la distinción entre:

– Considerar eficiencia sólo aquello que te proporciona exactamente lo mismo con una reducción en el consumo de energía, identificando aquellos ahorros no enmarcados en la mejora de la eficiencia energética como una pérdida de confort o pérdida de nivel de servicio.

– Considerar eficiencia energética el ajustar un proceso, sin reducir las prestaciones.